El Millonario Halla una Traición Oculta en el Corazón de su Mansión: Su Herencia Familiar en Juego

El aire en el estudio se cortó con una tensión insoportable. Los ojos de Ricardo, fríos y penetrantes, se habían clavado en los de Roberto. La sonrisa que se dibujó en los labios de su medio hermano no era de sorpresa, sino de una satisfacción macabra. Parecía que Roberto no había irrumpido en una escena secreta, sino que había caído en una trampa cuidadosamente tendida.

Roberto sintió un arrebato de furia. La parálisis inicial se disipó, reemplazada por una ira hirviente. Empujó la puerta con fuerza, haciendo que el cuadro de Renoir se tambaleara.

"¡Ricardo! ¿Qué demonios estás haciendo aquí?", rugió Roberto, su voz resonando en el estudio, que de repente se sentía pequeño y sofocante. "¡Y tú, María! ¿Cómo pudiste?"

María, que seguía de rodillas, soltó un pequeño gemido. Sus manos temblaban, la foto antigua resbaló de sus dedos y cayó suavemente sobre la alfombra. Sus ojos, llenos de terror y lágrimas, se negaron a encontrarse con los de Roberto.

Ricardo se puso de pie lentamente, con una calma exasperante. Era un hombre alto, con una elegancia desaliñada que siempre había irritado a Roberto. Sus ojos oscuros brillaban con un resentimiento antiguo.

"Vaya, vaya, el gran Roberto De la Vega. Llegas justo a tiempo para el espectáculo", dijo Ricardo, su voz un murmullo sardónico que apenas enmascaraba una amenaza. "No te pongas dramático, hermano. Solo estoy aquí para reclamar lo que es legítimamente mío."

Roberto dio un paso adelante, sus puños apretados. "¡Legítimamente tuyo! ¿Después de todo lo que hiciste? ¿Después de deshonrar el nombre de nuestra familia y desaparecer con deudas millonarias? ¡No tienes derecho a nada!"

"Ah, pero sí lo tengo, hermanito", Ricardo se acercó a la caja fuerte abierta, sacando un sobre grueso que Roberto no había visto antes. "Nuestro querido padre era un hombre de secretos. Y uno de esos secretos me beneficia directamente a mí. Y, por extensión, a esta humilde mansión, que pronto será mi humilde hogar."

Artículo Recomendado  La Novia Humillada en Su Boda Hizo Algo que Dejó a Todos en Shock: "Nunca Olvidaré Su Cara"

Roberto sintió un escalofrío. La mención de su padre y la mansión, su fortaleza, su herencia, fue como un golpe en el estómago. "Estás mintiendo. El testamento de papá es claro. Todo me fue legado a mí, como único heredero legítimo."

"¿Único heredero legítimo? ¡Qué ironía!" Ricardo rió, un sonido áspero y desagradable. "Hay un codicilo. Uno que tu padre ocultó cuidadosamente, temiendo el escándalo. Pero María, nuestra leal María, sabía dónde buscar."

Los ojos de Roberto se volvieron hacia María, que seguía en el suelo, sollozando en silencio. La imagen de ella, la mujer que había sido su segunda madre, arrodillada ante su traidor medio hermano, le desgarraba el alma.

"¡María! ¿Es esto cierto? ¿Me has traicionado?", la voz de Roberto se quebró, no por ira, sino por un dolor profundo.

María levantó la mirada, sus ojos hinchados y rojos. "Señor Roberto... yo... yo no quería..."

"¡Cállate, vieja entrometida!", espetó Ricardo, su voz perdiendo la calma. "Ya hiciste tu parte. Ahora lárgate."

Roberto sintió un impulso de proteger a María, incluso en su traición. "¡No le hables así! ¡Ella no se irá a ninguna parte!"

"Oh, ¿no?", Ricardo levantó el sobre. "Este documento, firmado y sellado por nuestro padre, establece un fideicomiso en mi nombre. Un fideicomiso que incluye una participación sustancial en las propiedades familiares, comenzando por esta misma mansión. Y la foto que María 'sacó' es la prueba de una conexión que tu padre intentó borrar, pero que valida mi reclamo."

Artículo Recomendado  La Noche que el Padre de Mi Novio Me Llamó "Basura de la Calle" y Descubrió Quién Realmente Tenía el Poder

Roberto se quedó sin aliento. Ricardo estaba hablando de su herencia, de la fortuna familiar. Llamó de inmediato a su abogado de confianza, Elena Vargas, una "Abogada" con una reputación intachable y una mente tan afilada como un diamante.

La llamada fue breve y tensa. "Elena, necesito que vengas a la mansión de inmediato. Es una emergencia. Ricardo está aquí, y tiene documentos que afirman modificar el testamento de mi padre. Necesito tu consejo. Es sobre la herencia y la mansión."

Elena llegó en menos de una hora, su rostro serio y profesional. Escuchó la historia de Roberto con calma, sus ojos escaneando a Ricardo de pies a cabeza. Ricardo, con una sonrisa arrogante, le entregó los documentos.

Elena los revisó meticulosamente, sus cejas frunciéndose cada vez más. El documento parecía auténtico, con sellos y firmas que imitaban a la perfección los de su padre. "Esto es... problemático, Roberto", dijo Elena, finalmente, levantando la vista. "El lenguaje es complejo, y las cláusulas son muy específicas. Si es auténtico, podría invalidar una parte significativa de tu herencia."

Roberto sintió un escalofrío de pánico. "Pero es imposible. Mi padre me lo dejó todo. Él odiaba a Ricardo."

"Los papeles dicen lo contrario, Roberto", interrumpió Ricardo con una voz triunfal. "Papá siempre tuvo un punto débil por mí, a pesar de mis 'deslices'. Él sabía que yo era el verdadero espíritu aventurero, no tú, el ratón de biblioteca."

Elena ignoró a Ricardo. "Necesitamos investigar a fondo. La autenticidad de las firmas, el contexto de este codicilo. Esto podría ser un fraude muy elaborado."

Los días siguientes fueron un torbellino de reuniones legales. Elena y su equipo se sumergieron en viejos archivos, registros bancarios y documentos familiares. Ricardo, por su parte, había contratado a un equipo legal agresivo que no dudaba en usar tácticas sucias. Filtraron historias a la prensa sensacionalista, pintando a Roberto como un hijo codicioso que había despojado a su "hermano" de su legítima parte. La reputación de Roberto, intachable hasta entonces, comenzó a tambalearse.

Artículo Recomendado  La Venganza de la Heredera Millonaria: Cómo un Matón Escolar Perdió Todo su Lujo por un Acto Cruel

Mientras tanto, la ausencia de María pesaba sobre Roberto. La había despedido esa misma noche, su dolor y su ira cegándolo a cualquier explicación. Ahora se sentía solo en la inmensidad de su mansión, un lugar que de repente le parecía vacío y frío.

Una semana después, se celebró una audiencia preliminar en la corte. Ricardo presentó su caso con una elocuencia ensayada, tejiendo una narrativa convincente de un padre arrepentido que había intentado enmendar un error del pasado. Su abogado presentó el codicilo y la foto como pruebas irrefutables.

Elena, por su parte, luchó. Presentó inconsistencias en las fechas y la escritura, pero no tenía una prueba contundente del fraude. La presión era inmensa.

Entonces, el abogado de Ricardo presentó una última pieza de evidencia: una declaración jurada, supuestamente firmada por un antiguo sirviente de la familia, ya fallecido, que corroboraba la existencia del codicilo y la intención de su padre de incluir a Ricardo en la herencia. La declaración era detallada, emotiva, y parecía sellar el destino de Roberto.

Elena miró a Roberto, su rostro pálido y tenso. La "Abogada" que siempre tenía una respuesta, un plan, parecía derrotada. Roberto sintió que su mundo se desmoronaba. La mansión, su fortuna, su legado, todo estaba en juego.

Descubre el desenlace final tocando el botón siguiente 👇

IMPRESCINDIBLES DE LA SEMANA

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Subir