El Testamento Secreto del Millonario: Una Deuda de Traición que Cambió su Destino

Laura se quedó paralizada, su rostro palideciendo a medida que la farsa de su sonrisa se desmoronaba. Sus ojos, antes brillantes, ahora reflejaban un miedo similar al de Elara, pero con una capa de furia contenida.

—¿Qué... qué haces con eso, Marco? —balbuceó Laura, su voz apenas un hilo. Dio un paso hacia él, intentando arrebatarle el documento.

Marco retrocedió, su mirada fija en el papel. El certificado de propiedad de la vieja casa de campo, la que su abuelo le había legado, estaba a nombre de un tal "Consorcio Inmobiliario del Este". Una empresa que él no conocía, y mucho menos había autorizado para adquirir su patrimonio familiar.

—¿Qué hago con esto? ¿Qué haces con esto, Laura? —la voz de Marco era un trueno contenido, cargado de una indignación que nunca antes había sentido. —Esta es la propiedad de mi abuelo. ¿Por qué está a nombre de un consorcio? ¿Y por qué esta nota de un abogado que no es el nuestro?

Laura se recompuso, intentando recuperar su aplomo. —¡Oh, eso! Es... es un malentendido, cariño. Una inversión. Quería darte una sorpresa. Sabes que esa casa de campo está en ruinas, Marco. Necesitaba una reforma millonaria. Pensé que podríamos venderla a un buen precio y usar ese dinero para... para un proyecto nuestro.

Marco la miró fijamente. La casa de campo era el último vestigio de su infancia humilde, un lugar lleno de recuerdos con su abuelo. Jamás la habría vendido. Jamás.

—¿Una "sorpresa"? ¿Sin consultarme? ¿Y por qué está ya transferida a un consorcio hace tres meses? ¿Por qué el abogado de este documento es de la firma de los hermanos García, los mismos que representan a mi competencia directa, el Grupo Zenith? —Las preguntas de Marco eran como puñales.

Artículo Recomendado  La Herencia Millonaria Oculta: La Marca Lunar que Desencadenó un Juicio por Propiedad y Destruyó a una Familia

Elara, que había permanecido en silencio, dio un paso adelante. Su voz, aunque débil, resonó con una autoridad inesperada. —Marco, ella... ella me pidió que firmara unos papeles. Dijo que eran para el seguro de los niños. Yo... yo no veo bien ya, hijo. Confié en ella.

El corazón de Marco se encogió. Su madre, ya anciana y con la vista debilitada, había sido engañada. Laura no solo había intentado vender una propiedad sin su consentimiento, sino que había manipulado a su propia madre para lograrlo.

—¡Mamá, cállate! —espetó Laura, su rostro contorsionado por la ira. —¡No sabes de lo que hablas!

—¡No le hables así a mi madre! —rugió Marco, dando un paso amenazante. —¡Qué significa esto, Laura! ¿Qué es este plan? ¿Por qué esta firma de abogados? ¿Qué tiene que ver con la competencia?

Laura, acorralada, dejó caer la máscara por completo. Sus ojos brillaban con una crueldad que Marco nunca le había visto. —¡Bien! ¡Quieres la verdad, Marco! ¡La verdad es que estoy harta! Harta de esta vida de oro que nos das, pero donde yo soy solo la esposa trofeo. Harta de que tu madre se meta en todo. Harta de tus reuniones interminables.

Hizo una pausa dramática, su voz elevándose. —¡Quiero mi propia libertad financiera! ¡Y esa casa, esa vieja chabola de tu abuelo, era la oportunidad perfecta para empezar mi propio negocio sin tener que pedirte permiso para cada céntimo! Además, el Consorcio del Este me ofreció una comisión generosa por agilizar la venta, y sí, ¡están relacionados con el Grupo Zenith! ¿Y qué? ¡Necesito dinero para mi futuro!

Artículo Recomendado  El Secreto Que Mi Padre Escondió Durante 17 Años Finalmente Salió a La Luz

Marco la miró con incredulidad. —¡¿Tu futuro?! ¡Tenemos una fortuna! ¡Tienes acceso a todo! ¿Y esa es tu "emergencia"? ¿Vender mi propiedad familiar a mis espaldas, engañando a mi madre, y dejando a nuestros hijos desatendidos?

—¡Esos niños son tuyos! ¡Yo no nací para ser niñera! —gritó Laura, su voz estridente. —¡Y sí, necesitaba el dinero! ¡Necesito mucho dinero! ¿Crees que el lujo es gratis? ¡Tengo deudas, Marco! Deudas que tú no entiendes porque naciste con suerte, pero yo... ¡yo tengo que asegurar mi posición!

De repente, la voz de Laura se suavizó, tornándose melancólica. —Marco, por favor... podemos arreglar esto. Fue un error. Un pequeño error. Solo quería un poco de independencia. No te enfades.

Pero Marco ya no veía a la mujer de la que se había enamorado. Veía a una extraña, una manipuladora, una traidora. La imagen de sus hijos desatendidos, de su madre engañada, se grabó a fuego en su mente.

—¿Deudas? ¿Qué deudas, Laura? —preguntó Marco, su voz ahora fría como el hielo. —Nunca me hablaste de deudas. Siempre tuviste todo lo que quisiste.

Laura se encogió de hombros, evitando su mirada. —Pequeñas cosas. Tarjetas de crédito, caprichos... ¡Nada que importe!

Pero Marco no le creyó. El documento del consorcio no era una "pequeña cosa". Era un plan calculado. Y la conexión con su rival era demasiado inquietante.

—Y la niñera... ¿dónde está Sofía? —preguntó Marco, la sospecha creciendo en su pecho.

Laura se rió, una risa hueca y sin alegría. —Sofía... ¡Sofía es parte del plan! La convencí de que se tomara unas vacaciones "pagadas" por mí. Así, tu madre estaría sola con los niños y no podría llamar a nadie. Y tú... tú llegarías y verías el "desastre", y yo sería la "víctima" de la situación. ¡Un plan perfecto para que no sospecharas nada!

Artículo Recomendado  Mi Hija Recibió una Llamada del Número de su Padre fallecido a Medianoche... Lo Que Descubrí en los Papeles Me Destrozó

Marco sintió que el mundo se le venía encima. No solo era la traición financiera, no solo el engaño a su madre. Era la manipulación de sus hijos, el abandono, la frialdad de su plan. Laura había estado construyendo una red de mentiras y engaños a su alrededor, usando a todos, incluso a sus propios hijos, como peones en su juego de poder y dinero. Y la mención de "deudas" y "futuro" con esa conexión a su competencia... había algo más grande, más oscuro.

—No es un error, Laura —dijo Marco, su voz temblando de rabia contenida. —Esto es una traición. Una traición a nuestra familia, a nuestros hijos, a todo lo que creí que éramos. Y no solo por la casa de campo. Hay algo más. Lo siento. Pero esto no tiene arreglo.

Laura, al ver la determinación en sus ojos, se dio cuenta de que había perdido. Su rostro se desfiguró por una rabia incontrolable. —¡No creas que me iré con las manos vacías, Marco! ¡Te arrepentirás de esto! ¡Tomaré todo lo que pueda en el divorcio! ¡Y la prensa se enterará de cada uno de tus secretos!

Marco no respondió. Su mente ya estaba a mil por hora, procesando la devastadora verdad. Su vida, tal como la conocía, era una farsa. Su esposa, una impostora. Y sus hijos, inocentes víctimas de una ambición desmedida.

Descubre el desenlace final tocando el botón siguiente 👇

IMPRESCINDIBLES DE LA SEMANA

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Subir