La Abogada del Millonario Reveló que la 'Inválida' Humillada Era la Única Heredera de una Fortuna Oculta: La Venganza Más Dulce Jamás Contada

Si vienes de Facebook, seguramente te quedaste con la intriga de saber qué pasó realmente con Laura después de la humillación en la fiesta. Prepárate, porque la verdad es mucho más impactante de lo que imaginas. Lo que parecía un simple acto de crueldad, desveló una intrincada red de mentiras y una herencia millonaria que cambiaría el destino de todos.

Laura se miró en el espejo, ajustando el escote de su vestido azul medianoche. El satén frío se deslizaba suavemente sobre su piel, un contraste con el nerviosismo que le apretaba el estómago. Había pasado semanas ahorrando para esa prenda, un pequeño lujo que significaba mucho. No era solo una fiesta de fin de año de la universidad; era su declaración silenciosa de que, a pesar de todo, estaba allí, viva, vibrante.

Sus dedos temblaron ligeramente al aplicar el labial, un rojo intenso que buscaba darle confianza. La silla de ruedas, su compañera inseparable desde aquel accidente hacía cinco años, no iba a ser un impedimento esta noche. Se había prometido a sí misma que bailaría, aunque fuera solo con los brazos, con el corazón, con el alma. Quería sentir la música, el calor de la gente, la alegría de un nuevo comienzo.

El salón de eventos de la universidad era un torbellino de luces estroboscópicas y ritmos electrónicos. El aire vibraba con la energía de cientos de estudiantes. Laura maniobró su silla con destreza, abriéndose paso entre la multitud. Una sonrisa genuina se dibujó en sus labios al ver a sus pocos amigos, quienes la saludaron con entusiasmo. Se sentía libre, feliz, por primera vez en mucho tiempo, una ligereza que la hacía olvidar las batallas diarias.

Artículo Recomendado  Lo Que Pasó Cuando el Comandante Entró al Restaurante Dejó a Todos Sin Palabras

La música era un bálsamo. Cerró los ojos por un instante, dejándose llevar por la melodía, imaginando que sus piernas la seguían al compás. Era un sueño recurrente, una punzada de nostalgia que siempre lograba ahogar. Se abrió paso hasta una zona más tranquila, cerca de una mesa con bebidas, para observar la escena y absorber la atmósfera.

Pero la burbuja de su felicidad estalló en mil pedazos cuando vio a Camila Montalvo, la autoproclamada reina de la facultad, acercarse. Camila era la epítome del lujo y la superficialidad. Siempre vestida con ropa de diseñador, rodeada de un séquito de admiradores, su sonrisa solía ser una máscara de desdén. Su mirada, ahora fija en Laura, era de pocos amigos, sino de abierta hostilidad.

El murmullo de la gente empezó a apagarse alrededor, como si una extraña señal se hubiera propagado por el aire. Los ojos curiosos se posaron en las dos mujeres. Camila se detuvo justo frente a Laura, sus brazos cruzados sobre el pecho, una sonrisa cruel curvando sus labios perfectamente delineados. La tensión era palpable, casi asfixiante.

"¿Qué haces aquí, Laura?", soltó Camila sin rodeos, su voz, aunque baja, cargada de veneno.

Laura sintió un nudo frío en la garganta. Intentó responder, balbucear una explicación, pero las palabras se le atascaron. El miedo y la vergüenza empezaron a invadirla. La gente a su alrededor se había callado por completo, esperando el siguiente movimiento.

Artículo Recomendado  El Hallazgo del Niño Pobre que Salvó al Multimillonario de una Catástrofe en su Jet Privado: Una Deuda Millonaria de Gratitud Inesperada

Camila no le dio tiempo. Su voz, ahora más fuerte, resonó por todo el lugar, silenciando incluso los bajos retumbantes de la música. Cada palabra era un golpe directo, diseñado para doler. "Esta fiesta es para gente bonita y normal, ¿no te parece? No para... inválidas como tú. ¿Acaso no te das cuenta de que estorbas? ¡Lárgate o te saco yo misma a empujones!"

Las lágrimas empezaron a empañar los ojos de Laura, distorsionando las luces de colores en un velo borroso. Se sintió pequeña, expuesta, como un insecto bajo una lupa. El calor de la vergüenza le subió por el cuello y le tiñó las mejillas. Todos los ojos estaban sobre ella, algunos con lástima, otros con la morbosa curiosidad de quien presencia un espectáculo.

Camila dio un paso más, amenazante. Su mano se extendió, dedos largos y esbeltos, adornados con anillos brillantes, buscando la manija de la silla de ruedas de Laura. El corazón de Laura se aceleró de pánico. ¿Realmente se atrevería? ¿Se dejaría humillar así, arrastrada fuera de la fiesta como si fuera un mueble viejo?

En ese instante de terror, cuando la mano de Camila estaba a punto de tocar la silla, Laura sintió una punzada de rabia. Una furia helada, desconocida para ella, se encendió en su interior. No, no se dejaría. Jamás. Sus ojos, aunque llorosos, se encontraron con los de Camila, y por un microsegundo, la reina de la facultad pareció sorprenderse por la intensidad de esa mirada.

Artículo Recomendado  La "Perdedora de la Clase" Llegó en Helicóptero a su Reunión de 10 Años — Lo Que Sacó del Maletín Destruyó a Sus Abusadores Para Siempre

Pero antes de que Laura pudiera articular una palabra, o que Camila pudiera ejecutar su amenaza, una voz grave y autoritaria irrumpió en el silencio, cortando la tensión como un cuchillo afilado. "¡Señorita Montalvo! Le sugiero que retire su mano de inmediato y se aleje de la señorita Díaz."

La voz pertenecía a una mujer mayor, elegante, de cabello plateado recogido en un moño impecable, que había estado observando la escena desde un rincón oscuro del salón. Llevaba un traje sastre de un corte impecable y una expresión de fría determinación. Laura nunca la había visto antes. La mujer no se acercó, simplemente se quedó de pie, observando a Camila con una autoridad innegable. Había algo en su postura, en la firmeza de su voz, que detuvo a Camila en seco. La mano de la chica, que apenas rozaba la manija de la silla, se retiró lentamente. La multitud murmuró, confundida. ¿Quién era esa mujer? ¿Por qué intervenía?

Camila, por primera vez en su vida, parecía momentáneamente sin palabras, su rostro de enfado transformándose en una mueca de desconcierto. Miró a la mujer, luego a Laura, y finalmente a la multitud, como si buscara apoyo o una explicación. Pero la mujer mayor mantuvo su mirada fija en Camila, una mirada que prometía consecuencias.

Sigue leyendo la continuación tocando el botón de abajo 👇

IMPRESCINDIBLES DE LA SEMANA

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Subir