La Niña del Estacionamiento: El Escalofriante Descubrimiento que Cambió Todo

Si vienes desde Facebook buscando la continuación de esta historia, llegaste al lugar correcto. Lo que esa niña misteriosa sabía sobre el coche iba más allá de cualquier cosa que pudieras imaginar.
Prepárate para conocer la verdad completa.
Cuando levanté la vista para agradecerle a la pequeña, lo que vi me heló la sangre por completo.
Ya no estaba ahí.
El estacionamiento estaba completamente vacío. No había niños jugando, ni padres caminando, ni siquiera el sonido de pasos alejándose.
Era como si hubiera desaparecido en el aire.
Mi respiración se aceleró mientras volvía a mirar debajo del coche. Ahí seguía: un bulto envuelto en una manta oscura, perfectamente escondido entre las llantas traseras.
No era grande, pero tampoco pequeño.
Tenía el tamaño aproximado de… no quería pensarlo.
Saqué mi teléfono con manos temblorosas. La pantalla me devolvió mi reflejo sudoroso y pálido. ¿A quién llamar? ¿A la policía? ¿Al 911?
Pero primero necesitaba estar seguro.
El Primer Contacto
Me acerqué más al coche, tratando de mantener la calma.
El olor llegó antes que cualquier otra confirmación.
Era dulzón. Penetrante. El tipo de aroma que se te pega en la nariz y no se va fácilmente.
No había duda de lo que estaba viendo.
"Dios mío," murmuré, retrocediendo instintivamente.
Miré alrededor del estacionamiento desierto una vez más. Las cámaras de seguridad del supermercado apuntaban hacia la entrada, no hacia donde estaba estacionado.
¿Cuánto tiempo llevaba eso ahí? ¿Cómo era posible que nadie más lo hubiera notado?
Y lo más importante: ¿cómo diablos sabía esa niña que estaba ahí?
Marqué el 911 con dedos que apenas me obedecían.
"911, ¿cuál es su emergencia?"
"Encontré… encontré un cuerpo debajo de mi coche en el estacionamiento del SuperMax en la avenida Lincoln."
"¿Está seguro de que es un cuerpo, señor?"
Volví a mirar. La manta se había movido ligeramente con el viento, revelando lo que parecía ser una mano pálida.
"Completamente seguro."
"Las unidades van en camino. Manténgase en el lugar pero no toque nada."
Colgué el teléfono y me quedé ahí parado, sintiendo cómo cada segundo se hacía eterno.
Fue entonces cuando noté algo extraño en el suelo, junto a mi pie derecho.
Una pequeña cadena dorada. Con un dije en forma de corazón.
La recogí sin pensar, y cuando la giré, mi sangre se congeló completamente.
Tenía una inscripción: "Para Emma, con amor. Papá."
Emma.
Ese nombre me resultaba familiar, pero no podía ubicar de dónde.
Las sirenas comenzaron a sonar a lo lejos cuando finalmente recordé dónde había escuchado ese nombre antes.
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