La Niñera que Susurraba Secretos: El Final Que Nadie Esperaba

La Verdad Completa
"Los niños no están bajo ningún hechizo", susurró Catalina. "Ellos saben exactamente lo que está pasando."
Marcus miró a sus hijos. Sus propios hijos.
Emma, de 5 años, le sonrió con una frialdad que no era propia de su edad.
"Sabíamos que tía Catalina vendría algún día", dijo con voz mecánica. "Mamá nos lo dijo antes de irse."
"¿Tu madre sabía?"
Los gemelos se acercaron más. "Mamá nos contó todo. Sobre cómo la dejaste morir en el hospital. Sobre cómo te quedaste con su herencia."
Marcus sintió que el mundo se desmoronaba. Su ex esposa no se había ido a Europa para "encontrarse a sí misma".
Se había ido después de encontrar a Catalina y planear toda esta venganza.
"Las niñeras nunca fueron el problema", continuó Emma. "Nosotros las trajimos aquí. Una por una."
Catalina se rió. "Mis sobrinos son muy inteligentes. Sabían exactamente cómo portarse para que las niñeras bajaran su guardia."
Marcus recordó las palabras de su asistente: "Ninguna mujer aguanta ni un día completo."
Porque no tenían que aguantar. Eran traídas aquí deliberadamente.
"¿Pero por qué a ellas? ¿Qué hicieron?"
"Nada", admitió Catalina. "Pero necesitaba crear la atmosfera perfecta. Necesitaba que tus hijos aprendieran a obedecer. Y necesitaba prácticar."
Se acercó a él en su silla. "Porque el verdadero objetivo siempre fuiste tú."
Marcus intentó correr hacia las escaleras, pero los gemelos le bloquearon el paso.
"No te vas a ningún lado, papá", dijeron al unísono.
Catalina sacó una jeringa de su bolso.
"Esto no te va a matar", explicó con calma. "Solo vas a dormir. Como ellas. Hasta que decida si mereces despertar."
"¡Catalina, por favor! ¡Soy tu hermano!"
"Exacto. Eras mi hermano gemelo. Mi otra mitad. Y me dejaste morir."
La aguja se clavó en su cuello.
Mientras la oscuridad lo invadía, Marcus escuchó la última conversación entre Catalina y los niños.
"¿Ahora qué pasa, tía?"
"Ahora esperamos. Si papá aprende a ser bueno, tal vez lo despertemos para Navidad."
"¿Y si no?"
"Entonces tendrán un nuevo compañero de sueños para siempre."
Tres Meses Después
La mansión Wellington se puso en venta después de que Marcus desapareciera misteriosamente.
Los niños fueron a vivir con su madre a Francia, según los registros oficiales.
Elena Márquez, la última niñera, nunca fue encontrada.
La nueva familia que compró la casa nunca revisó el sótano. ¿Para qué? No aparecía en los planos arquitectónicos.
Pero si alguna noche silenciosa bajan al cuarto de lavado, pueden escuchar respiraciones suaves detrás de la estantería.
Cinco personas durmiendo profundamente.
Esperando a que alguien decida si merecen despertar.
A veces, los secretos familiares más oscuros no mueren con el tiempo. Solo esperan pacientemente el momento perfecto para cobrar venganza.
Y a veces, los niños no son víctimas de los monstruos.
A veces, ellos son los monstruos.
La próxima vez que una niñera perfecta llegue a tu puerta con soluciones milagrosas, pregúntate: ¿qué secretos conoce sobre tu familia que tú mismo has olvidado?
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