La Verdad Detrás del Empujón: Lo Que Nadie Esperaba Descubrir

Lo Que Encontramos en Su Bolso
Mi esposo se adelantó y tomó el bolso antes de que ella pudiera detenerlo.
Sus manos temblaron mientras abría el sobre manila.
"¿Qué es esto, mamá?"
Adentro había fotos. Docenas de fotos de nosotros dos. En el supermercado, en el parque, saliendo del trabajo.
Pero lo más perturbador eran las fechas escritas detrás de cada una. Llevaba meses siguiéndonos.
También había un mapa de nuestra rutina diaria. Sabía a qué hora salíamos, dónde comíamos, incluso conocía mi horario médico.
"Has estado espiándonos", murmuré con horror.
"Investigando", corrigió fríamente. "Necesitaba saber cuál era el mejor momento para actuar."
Mi suegro finalmente habló. Su voz sonaba rota.
"Elena, ¿qué has hecho?"
En el fondo del sobre había algo que me quitó el aliento completamente.
Una hoja de papel con mi nombre. Debajo, una fecha de la semana pasada. Y una lista de números telefónicos.
"¿Llamaste a mi trabajo?" pregunté, aunque ya sabía la respuesta.
"Les dije que estabas muy enferma. Que tal vez no podrías volver por varios meses."
El mundo comenzó a girar a mi alrededor. No solo había intentado matarme físicamente. Había estado destruyendo mi vida pieza por pieza.
"¿Y el seguro médico?" Mi voz era apenas un susurro.
"Cancelado ayer. Una embarazada sin trabajo y sin seguro… las complicaciones pueden ser fatales."
Mi esposo dejó caer el sobre. Las fotos se esparcieron por el suelo como confeti macabro.
"Mamá, ¿te das cuenta de lo que estás diciendo? ¿Te das cuenta de lo que hiciste?"
Pero ella ya no estaba escuchando. Sus ojos tenían esa mirada vidriosa de alguien que había cruzado una línea de la que no hay regreso.
"El bebé ya está en camino", murmuró como si hablara consigo misma. "Vendrá mañana a las tres de la tarde."
"¿Qué bebé?" preguntó mi esposo.
"Mi nieto. Tu hijo. Lo traeré para que conozca su nuevo hogar."
El aire se volvió denso. Demasiado denso para respirar.
"¿Cómo sabía que estaríamos aquí mañana?" susurré.
La sonrisa de mi suegra se ensanchó de una forma que no era humana.
"Porque mañana ya no estarás aquí para verlo."
Fue entonces cuando escuchamos los pasos en la escalera. Pasos que subían lentamente hacia la azotea.
Alguien más estaba en el edificio. Alguien que no había estado ahí cuando comenzó la cena.
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