La verdad que destruyó una familia: Lo que encontró cuando llegó temprano a casa te helará la sangre

La trampa perfecta se revela
Con manos temblorosas tomó la pequeña cámara. Era un modelo profesional, casi invisible a simple vista. El tipo de equipo que solo usarían investigadores privados o…
Su teléfono sonó. El número de Carmen apareció en la pantalla.
Esta vez contestó en silencio.
"Veo que encontraste mi regalo", dijo la voz femenina con un tono burlón que le erizó la piel. "¿Te gusta mi trabajo?"
"¿Quién diablos eres tú?"
"Soy alguien que conoce muy bien tu rutina, Roberto. Alguien que ha estado estudiándote durante meses. Alguien que sabía exactamente cómo destruir tu vida perfecta."
Roberto sintió que las paredes del cuarto se cerraban a su alrededor.
"Tu esposa contrató mis servicios hace cuatro meses", continuó Carmen con voz fría y calculada. "Estaba convencida de que le eras infiel. Quería evidencias para el divorcio."
La realidad golpeó a Roberto como un mazo.
"Pero no encontraste nada porque nunca he sido infiel."
"Exacto. Eras el esposo perfecto. Demasiado perfecto para el gusto de tu esposa. Así que decidimos… crear las evidencias que ella necesitaba."
Roberto se desplomó en la cama. Su mente apenas podía procesar lo que estaba escuchando.
Carmen continuó relatando su plan con orgullo siniestro:
"Clonamos tu teléfono. Instalamos cámaras en tu casa. Creé una identidad falsa y comencé a enviar mensajes como si fueras tú. Tu esposa veía las 'evidencias' en tiempo real."
"¿Las fotos?"
"Tomadas con cámaras ocultas mientras dormías, mientras te duchadas, mientras vivías tu vida normal. Después las edité para que pareciera que me las habías enviado voluntariamente."
Roberto sintió náuseas. Su privacidad había sido violada de la manera más íntima posible.
"¿Las llamadas grabadas?"
"Usé un software de síntesis de voz. Tenía meses de grabaciones tuyas hablando en casa. Fue fácil crear conversaciones románticas usando tu propia voz."
La magnificencia del engaño era escalofriante.
"¿Y mi familia realmente se fue?"
"Oh, sí. Se fueron esta mañana después de que les mostré todas las 'evidencias'. Tu esposa estaba devastada. Los niños no entendían por qué papá había traicionado a la familia."
Roberto apretó el teléfono hasta que sus nudillos se pusieron blancos.
"¿Dónde están?"
"Eso depende de ti, Roberto. Tengo una propuesta que hacerte."
El corazón de Roberto se detuvo.
"Tu esposa me pagó cincuenta mil dólares por destruir tu matrimonio. Pero resulta que tú me gustas más que ella. Págame cien mil dólares y le diré a tu familia que todo fue un malentendido. Que alguien había hackeado tu teléfono."
Era un chantaje perfecto.
"No tengo tanto dinero."
"Oh, pero sí lo tienes. Sé que acabas de cerrar el negocio más grande de tu carrera. Sé exactamente cuánto ganaste hoy. Como te dije, he estado estudiándote durante meses."
Roberto cerró los ojos. La noticia que había venido a compartir con su familia - el éxito que había logrado después de tanto sacrificio - ahora se había convertido en el instrumento de su propia extorsión.
"¿Cómo sé que cumplirás tu palabra?"
"No lo sabes. Pero es tu única opción. Porque si no pagas, no solo perderás a tu familia para siempre, sino que también voy a filtrar todas esas fotos íntimas a tus clientes, a tus socios, a todo tu círculo profesional."
Roberto se quedó en silencio procesando sus opciones.
Era entonces cuando escuchó algo que le heló la sangre.
Un ruido en la planta baja. Pasos. Alguien había entrado a la casa.
"Carmen", susurró al teléfono, "¿dónde estás tú ahora mismo?"
"¿Por qué preguntas?"
"Porque alguien acaba de entrar a mi casa."
La línea se quedó en silencio.
"Carmen, contéstame. ¿DÓNDE ESTÁS?"
Cuando ella finalmente habló, su voz sonaba diferente. Más nerviosa.
"Roberto, yo no envié a nadie a tu casa."
Los pasos en la planta baja se hicieron más fuertes. Más deliberados.
Roberto se dirigió hacia la ventana del dormitorio y vio algo que lo llenó de terror absoluto.
En la entrada de su casa había una camioneta negra con cristales polarizados. Y dos hombres vestidos de negro estaban sacando equipos que parecían herramientas profesionales.
Herramientas que definitivamente no eran para reparaciones domésticas.
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