Lo que mi hijo escondía en esos chocolates cambió mi vida para siempre

En el hospital, todo se volvió aún más surreal.

Los niños estaban jugando en la sala de espera, sin idea del peligro que habían corrido.

El doctor García nos explicó la situación con palabras que me partieron el alma.

"Los antidepresivos en niños pueden causar efectos impredecibles. Alucinaciones, convulsiones, problemas cardíacos."

La verdad más aterradora

Pero lo peor estaba por venir.

"Señora María", me dijo el doctor, "hay algo más que debe saber."

Mi hijo se puso de pie bruscamente.

"Doctor, por favor…"

"No, ella tiene derecho a saberlo."

El doctor me miró directamente a los ojos.

"Su hijo no solo toma antidepresivos. Los medicamentos en esos chocolates eran una combinación de tres fármacos muy potentes."

"Antidepresivos, ansiolíticos, y algo más…"

Mi corazón se detuvo.

"Antipsicóticos."

La palabra quedó flotando en el aire como una sentencia.

"¿Antipsicóticos?" susurré.

"Su hijo ha estado lidiando con episodios psicóticos durante dos años. Por eso el secreto. Por eso el miedo."

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Miré a mi hijo, mi bebé, y por primera vez vi la verdad en sus ojos.

El dolor. La vergüenza. El terror de que lo juzgara.

Los resultados de los análisis de los niños llegaron una hora después.

El doctor García salió de la sala con una expresión que no pude descifrar.

Se acercó lentamente, con los papeles en la mano.

"Los niveles de medicamento en su sangre son…"

Hizo una pausa que duró una eternidad.

Y entonces vi algo que me aterrorizó más que cualquier diagnóstico.

En los papeles, había una nota escrita a mano.

Una nota que decía: "Contactar servicios sociales inmediatamente."

"Los niveles están dentro de un rango que consideramos seguro", dijo finalmente el doctor García.

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